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Los niños de cristal
Lectura recomendada para: 2º Ciclo de Primaria
Género literario: Novela

Sello: Destino Infantil y Juvenil
Páginas: 192
Materia: Ética, Religión y Educación para la ciudadanía   Ciencias sociales   
Encuadernación: Tapa dura
eBook: Título disponible en formato eBook


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PVP (IVA incluido): 13.95€
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Resumen:

Tras la muerte de su padre, Billie, una niña de 12 años, y su madre deciden mudarse a una vieja casa en un pueblo cercano. Pero algo extraño se esconde dentro de la vivienda: ¿quién golpea su ventana en mitad de la noche?, ¿por qué la lampara se balancea sin razón?, ¿y quién pone aquellas figuritas de cristal encima de la mesa?
Billie sabe que algo o alguien ronda su nuevo hogar y junto a sus nuevos amigos Aladin y Simonia, se proponen descubrir la oscura historia de la casa y de quienes la habitan.

Fragmento:

Nadie sabía adónde se había ido la familia que antes vivía en la casa. Un día, sin más, hicieron las maletas y se marcharon. Desde entonces, el lugar permanecía vacío.

—Me llamaron en junio —explicó el hombre que estaba enseñando la casa a Billie y a su madre— para decirme que el padre había conseguido un trabajo nuevo y que por eso tenían que mudarse inmediatamente. Luego me preguntaron si los podía ayudar a venderla.

El hombre subió la escalera hasta la puerta mientras negaba con la cabeza. Billie sentía que sus dudas aumentaban. ¿Era ahí donde iban a vivir ahora? La madre de Billie se volvió y le sonrió. Se trataba de una sonrisa nueva que le había visto por primera vez el año anterior, cuando el padre de Billie se puso enfermo. Una sonrisa triste que te hacía pensar en los payasos del circo. El hombre abrió la puerta y entró en la casa, seguido por Billie y por su madre.

—Cuando me pidieron ayuda, no pude decirles que no, claro. Es cierto que no soy agente inmobiliario, pero vender una casa lo puede hacer cualquiera. Lo que pasa es que cuando se marcharon no tenía tiempo para ocuparme del asunto, y luego, de pronto, llegó el otoño, y después el invierno, así que los llamé para decirles que sería mejor esperar hasta el verano siguiente.

—¿Ha venido mucha gente a ver la casa? —preguntó la madre.

El hombre dudó antes de responder.

—Bueno, mucha mucha, no, pero sí algunas personas —contestó—. Y unas cuantas estaban interesadas en comprarla. A Billie le pareció que el hombre mentía. Se le daba bien descubrir mentiras, se notaba mucho en la voz cuando la gente no decía la verdad. Como aquella vez que le preguntó a su madre si papá iba a morir y ella le respondió que cómo se iba a morir, pero qué tonterías decía, claro que no. Entonces Billie se dio cuenta enseguida de que estaba mintiendo. El hombre les enseñó la casa. En la planta de arriba había dos habitaciones bastante grandes con los techos abuhardillados. En la planta baja estaban la cocina, el salón, un cuarto de invitados y el baño.     —La cocina es pequeña —constató Billie. —No necesitamos más —replicó su madre. Billie miró a su alrededor. Se trataba de una casa vieja. Según el folleto que el hombre les había dado, tenía casi cien años. Era de madera y la habían pintado de azul. La pintura se estaba agrietando, de eso ya se había dado cuenta cuando estaban en el jardín.

—La casa se pintó hace muy pocos años —dijo el hombre—. Antes era amarilla.

Se encontraban en uno de los dormitorios de la planta de arriba. A Billie, el aire le pareció irrespirable. Además, olía raro, como si en los últimos veinte años no hubiera vivido nadie allí. Le daba igual si la casa había sido verde o amarilla o negra antes que azul, lo único que quería era marcharse de esa casa y volver a la suya. A su casa de Kristianstad, en la que había vivido sus doce años de vida y de la que nunca querría irse. A su madre se le había metido en la cabeza que debían mudarse ahora que se habían quedado solas. A Åhus, un pueblo a unos veinte kilómetros, donde la madre había vivido de pequeña. Billie pensaba que estaban bien como estaban. Además, cambiar de casa no haría que volviera su padre.

—Queda bonita de azul —comentó su madre—. De amarillo también, pero entiendo perfectamente que los anteriores propietarios se decidieran por el azul. ¿Cuánto tiempo vivieron aquí?

Salieron del dormitorio. El hombre respondió con evasivas.

—Pues no me acuerdo muy bien. ¿Tres, cuatro años quizá? Como les he comentado, cuando la madre consiguió un nuevo trabajo todo fue un poco precipitado.

—¿No era el padre? —intervino Billie. El hombre la miró con determinación.

—No, era la madre. La habitación se quedó en silencio, y Billie oyó un ruido procedente del tejado; sonaba como si alguien corriera de un lado a otro por encima de las tejas con pasos apresurados.

—Pájaros —anunció el hombre—. Pero uno se acostumbra al sonido enseguida.

Billie sintió escalofríos. Había algo desagradable en la casa. Hacía frío y estaba sucia.

Ideas centrales:

Pérdida de un familiar

Miedo

Traumas de la infancia

Orfandad

Enfermedades raras (osteoporosis aguda o huesos de cristal)

Temas:

Aventuras

Resolución de misterios

 

 

Valores:

Amistad

Confianza

Superación

Familia

Solidaridad

Cuidado de niños enfermos

Justicia

Transversalidad:

Ética/ Tutoría: pérdida de seres queridos, amistad, confianza, justicia

Ciencia: enfermedades raras

Literatura: misterio y suspense

Todas las áreas: educación cívica y moral

Competencias básicas:

Social y ciudadana, Para aprender a aprender

¿Por qué leerlo?:

Los niños de cristal ganó el  premio Barnens Romanpris Infantil 2013 al mejor libro infantil sueco escogido por un jurado formado por niños de entre 10 y 13 años.

¿Qué oscuro secreto esconde la nueva casa de Billie? Una inquietante novela de suspense.

Temas y valores:

Sentimientos, Soledad, Ética y Conducta, Justicia, Amistad, Familia

Premios:

Premio Barnens Romanpris Infantil 2013

Más información:

Películas

- Los cazafantasmas de Ivan Reitman (EE.UU. primera-1982 y segunda-1989)

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