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Persona normal
Lectura recomendada para: 2º Ciclo de ESO
Género literario: Narrativa

Sello: Destino Infantil y Juvenil
Páginas: 224
Materia: Literatura castellana   
Encuadernación: Tapa blanda
eBook: Título disponible en formato eBook


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PVP (IVA incluido): 12.95€
Guia de lectura *
Solucionario *
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Resumen:

Desde que el tío Paco se hizo cargo de él, Sebastián ha vivido aventuras increíbles: tuvo un encuentro inesperado con un enorme felino, consiguió un mapa estelar para un pobre extraterrestre perdido en la Tierra, sobrevivió el embate de un enorme monstruo marino, peleó al lado de los sioux para defender su territorio de los colonizadores… ¿Qué pasa con Sebastián? ¿Acaso no es una «persona normal»?

Fragmento:

DE LO QUE TENÍA Y LO QUE TENGO

Tener doce años es lo mismo que no tener nada. Todo el mundo te dice lo que tienes que hacer, cómo vestirte y peinarte, cómo comer con cuchillo y tenedor, cómo sonarte los mocos, cómo saludar a las personas mayores. Las posibilidades de que te escojan, si además eres bajito, en el equipo de fútbol de la escuela son casi nulas. El mundo de los otros, de los adultos, es extraño y complejo, como una galaxia lejana, difícil, lleno de sobrentendidos y cosas que no se dicen, tal vez porque las han dicho muchas veces. Cada vez que entras a una habitación donde hay más de dos personas mayores de veinticinco años, dejan de hablar de lo que están hablando, como si alguien tuviera un dispositivo especial escondido en el bolsillo del pantalón o la gabardina y lo oprimiera para que, instantáneamente, todos al mismo tiempo, como en el ballet o un coro de televisión, cambien de tema. Antes no era así; a los seis o siete, podías escuchar las cosas más sorprendentes, como que la esposa de don Arturo era muuuy hooker (y lo decían en inglés, confiando en que no lo entendieras, aunque te quedara claro que era muy zorra porque además se le notaba) o que Pepe lo había perdido todo en Las Vegas por asshole y por prepotente. Pero a los doce no, claro que no. Como si al momento de cumplirlos, con la tarta de cumpleaños y las velas, viniera incluido el entendimiento de las pasiones humanas, altas y bajas. Y eso, señoras y señores, es completamente falso.

Como si fuera ayer, veo claramente, sobre todo si cierro los ojos, a mis padres, muy acaramelados hablando en la sala, bebiendo de sus copas y charlando como los mejores amigos del mundo, contándose el uno al otro lo que había pasado durante el día en voz alta, entre sonoras carcajadas, y me veo a mí mismo mirando la televisión, sentado en el suelo a sus pies. Viendo lo que fuera, pero intentando captar trozos de conversación que involucraran a amigos y conocidos. Pero mamá, sobre todo mamá, además de unos ojos enormes y bellos, tenía dos antenas, como de marciano, y gracias a ellas, sabía, siempre de los siempres, cuándo quedarse callada prudentemente. Y había, así, silencios metidos en medio de las palabras que hacían de la conversación algo curioso e incomprensible, como si fuera una de esas obras de teatro modernas donde todo el mundo dice cosas que nadie acaba de entender, pero a las que se aplaude en cuanto cae el telón. Por lo tanto, yo era como una enciclopedia con huecos en blanco. Como uno de esos exámenes que tienes que hacer para pasar el curso, en los que hay que rellenar los espacios con las palabras correctas. Por ejemplo, recuerdo que «Mariela es bien __________ y cada vez que salía por las noches se _________ con cualquiera. Ahhh, pero eso no es lo peor, ya van dos veces que en el hospital de__________, sí, ese que está en la calle de __________, le han practicado __________. Pobrecita, cuando quiera tener un__________, se las va a ver negras. Porque los años no perdonan». Y a pesar de la obviedad y de los problemas de Mariela, que cualquiera puede adivinar fácilmente, yo me divertía como un enano poniendo lo primero que se me ocurría en los trozos de información prohibida. Así, hoy puedo decir que Mariela era (porque ya no es) bien eléctrica y que cada vez que salía por las noches se estrellaba con cualquiera. Sé, también, que dos veces en el hospital de radios, ese que está en la calle de Niño Perdido, le han practicado fresas. ¡Pobre Mariela! Cuando quiso tener osos polares blancos, se las vio negras. Todo el mundo lo sabe. Porque los años no perdonan. Yo nunca conocí a Mariela, pero sé, porque me lo contaron ya de adulto, que murió tontamente, de una tonta apendicitis mal cuidada. 

Ideas centrales:

  • Literatura e imaginación
  • Muerte
  • Música y cultura

Temas:

  • Familia y convivencia
  • Amistad
  • Paz
  • Gastronomía

Transversalidad:

  • Ciencias Sociales: Historia
  • Ética/ Tutoría: Amistad, familia
  • Literatura: Literatura universal
  • Todas las áreas: Valores universales

Competencias básicas:

En comunicación lingüística, Cultural y artística

¿Por qué leerlo?:

Porque es un relato sobre la ilusión de vivir, la imaginación y los libros, que nos ayudan a sortear la adversidad y a convertirnos en adultos sin dejar nunca de ser niños. Una novela entrañable, de esas que te cambian la vida, y llena de frases ¡de aquellas que apuntarías para no olvidar jamás!

Temas y valores:

Sentimientos, Ética y Conducta, Juventud/Adolescencia, Amistad, Convivencia, Cultura, Familia

Más información:

PELÍCULA:

Donde viven los monstruos, Spike Jonze (Estados Unidos, 2009)

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